Antes de buscar el viaje, aprende a permanecer
- hace 1 día
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En los últimos años las llamadas medicinas ancestrales y los rituales capaces de alterar la conciencia han entrado con fuerza también en nuestros entornos occidentales
Ayahuasca, rapé, sananga, cacao ceremonial, hongos psicodélicos y prácticas procedentes de tradiciones lejanas aparecen cada vez más en retiros, redes sociales y conversaciones cotidianas
No quiero escribir un artículo contra estas prácticas
Tampoco quiero demonizarlas
Me interesa plantear una pregunta diferente, quizá más incómoda
¿Cuánto tiempo dedicamos a cultivar la presencia antes de buscar un estado alterado de conciencia?
Porque, desde mi punto de vista, la cuestión central no es simplemente la planta
Es nuestra relación con aquello que estamos buscando a través de ella
Cada planta puede ser una maestra
Desde mi manera de entender el trabajo energético, no existen únicamente unas pocas plantas sagradas
Toda la naturaleza puede convertirse en maestra
Una planta que crece delante de nuestra puerta, un árbol que vemos cada día o una hierba silvestre de nuestro territorio pueden convertirse en poderosas oportunidades de relación, observación y escucha
Y no necesariamente tenemos que ingerirlas
Entrar en relación con una planta puede significar observarla, conocerla, comprender su ciclo, su territorio, su aroma y aquello que despierta simbólicamente en nosotros
Entonces quizá deberíamos preguntarnos
¿Por qué atravesar medio planeta para buscar una planta maestra cuando todavía no hemos aprendido a escuchar el ecosistema que nos rodea?
Antes de buscar lejos, quizá deberíamos volver a conocer lo que crece bajo nuestros pies
El objetivo no es ver más
Las sustancias psicoactivas pueden modificar profundamente la percepción y la conciencia
Pueden aparecer imágenes, recuerdos, sensaciones corporales, emociones intensas y experiencias simbólicas
Algunas tradiciones espirituales interpretan estas experiencias como viajes por mundos espirituales, astrales o sutiles
La psicología y las neurociencias utilizan otros modelos
No necesitamos confundir estos lenguajes para reconocer algo fundamental
Una experiencia vivida durante un estado alterado de conciencia puede tener un impacto emocional y corporal extraordinariamente intenso
Expandir la percepción no significa automáticamente poseer las herramientas necesarias para comprender todo lo que aparece
Antes de entrar en el bosque, aprende a orientarte
Imagina haber vivido toda tu vida rodeado de cemento
Conoces las calles, las aceras, los semáforos y las luces
Sabes moverte porque has aprendido a reconocer ese paisaje
Entonces, una noche, alguien te lleva delante de un bosque espeso
Y entras
A oscuras
De repente cambian todas tus coordenadas
Escuchas sonidos que no conoces
Las sombras adquieren formas
No sabes distinguir un sendero de una huella que no lleva a ninguna parte
No sabes qué plantas puedes tocar, qué animales viven allí, cuánto te has alejado ni cómo encontrar el camino de regreso
El bosque no es necesariamente peligroso
Simplemente todavía no has aprendido a conocerlo
Para mí esta imagen explica algo esencial sobre los estados profundamente alterados de conciencia
Desde mi visión energética, aquello que llamamos campo astral o campo etérico es un territorio que requiere conocimiento, discernimiento y orientación
Otras tradiciones utilizan palabras diferentes
La ciencia utiliza otros modelos explicativos
Pero permanece una pregunta
¿Por qué deberíamos pensar que abrir repentinamente nuestra percepción significa también saber interpretar todo aquello que encontramos?
Entrar en el bosque no significa conocer el bosque
Ver algo no significa necesariamente comprenderlo
Sentir algo con enorme intensidad no significa automáticamente conocer su significado
Quizá sea precisamente aquí donde debería comenzar el verdadero aprendizaje
Primero aprendemos a reconocer el terreno
Después aprendemos a orientarnos
Después aprendemos a discernir
Y sólo entonces decidimos hasta dónde queremos adentrarnos
La tradición no era consumo
Cuando observamos determinadas culturas tradicionales solemos tomar la parte más espectacular del ritual y olvidar todo lo que existía alrededor
Vemos la sustancia
No vemos los años de aprendizaje
Vemos la ceremonia
No vemos la disciplina
Vemos el viaje
No vemos la cosmología, la preparación, la integración, la comunidad y la relación con el territorio
Extraer una práctica de su contexto y convertirla en una experiencia que puede comprarse es profundamente diferente de vivir dentro de una tradición
Por eso quizá deberíamos preguntarnos
¿Estoy encontrándome con una tradición, o estoy consumiendo una experiencia espiritual?
La conciencia ya posee puertas extraordinarias
La meditación, la contemplación, el silencio, las prácticas corporales, la oración, los rituales y el trabajo con los sueños pueden modificar profundamente nuestra experiencia subjetiva
Eso no significa que produzcan los mismos efectos farmacológicos que una sustancia psicodélica
No los producen
Significa algo diferente
La conciencia humana ya posee una extraordinaria capacidad para explorarse a sí misma
Quizá, antes de buscar una sustancia capaz de abrir rápidamente una puerta, podamos descubrir qué puertas ya podemos atravesar mediante presencia, disciplina y escucha
La integración importa más que la intensidad
Nos fascinan los momentos culminantes
La visión
La revelación
La disolución del ego
El viaje
La apertura
Pero las preguntas más importantes llegan al día siguiente
¿Cómo tratas a las personas que amas?
¿Cómo gestionas la ira?
¿Sabes poner límites?
¿Sabes permanecer en silencio?
¿Sabes habitar tu cuerpo?
¿Sabes distinguir la intuición del miedo?
¿Puedes dejar espacio para la duda?
Una gran experiencia espiritual no convierte automáticamente a una persona en alguien más consciente
Lo importante es lo que hacemos después con esa experiencia
De lo contrario corremos el riesgo de coleccionar estados extraordinarios sin transformar nuestra vida ordinaria
Antes de abrirte, aprende a enraizarte
Antes de buscar una experiencia extraordinaria quizá deberíamos preguntarnos
¿Cuánto conozco mi cuerpo?
¿Cuánto conozco mis miedos?
¿Puedo permanecer presente cuando aparece algo difícil?
¿Estoy buscando conocimiento, o estoy buscando escapar?
¿Estoy caminando hacia algo, o estoy huyendo de algo?
¿Conozco realmente la tradición a la que me estoy acercando?
Y sobre todo
¿He aprendido a permanecer antes de querer viajar?
La espiritualidad no debería ser un atajo
No necesitamos vivir constantemente experiencias extraordinarias para ser espirituales
A veces la práctica más radical es permanecer
Permanecer en el cuerpo
Permanecer en una relación
Permanecer frente al miedo
Permanecer en silencio el tiempo suficiente para escuchar aquello que normalmente cubrimos con ruido y estímulos
La conciencia no necesita necesariamente ser empujada cada vez más lejos
A veces necesita estar más profundamente presente
Y antes de preguntarnos qué medicina puede llevarnos más allá, quizá deberíamos hacernos una pregunta mucho más sencilla
¿Hasta qué punto soy capaz de habitar profundamente aquello que ya soy?
Porque quizá el verdadero viaje interior no comienza cuando intentamos salir del cuerpo
Comienza cuando finalmente aprendemos a entrar en él




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