Antes de buscar a los dioses, mira detrás de ti

Desde siempre me han interesado las filosofías, las religiones y las diferentes corrientes espirituales
Las observo, las estudio, atravieso sus símbolos e intento comprender su lenguaje
Y, sin embargo, hay una pregunta que siempre vuelve
¿Por qué los seres humanos sentimos una necesidad tan profunda de buscar fuera de nosotros algo que adorar?
¿Por qué entregamos nuestras oraciones y nuestras peticiones de protección, amor y esperanza a una iconografía, un espíritu, una entidad, un mesías, una divinidad o un arquetipo que quizá pertenece a una tradición antiquísima, pero cuya energía nunca hemos conocido personalmente?
Puedo conocer su nombrepuedo conocer su historiapuedo estudiar sus símbolos
Pero no conozco esa presencia
Así que últimamente he empezado a hacerme otra pregunta
¿Y si antes de buscar tan lejos simplemente nos diéramos la vuelta?
Detrás de ti hay una multitud
Hagamos por un momento un ejercicio puramente matemático
Tienes 2 padres4 abuelos8 bisabuelos16 tatarabuelos
Y seguimos duplicando
Si retrocedemos teóricamente 11 generaciones, obtenemos 4.094 posiciones genealógicas anteriores a nosotros
El número de individuos distintos puede ser menor porque los árboles genealógicos se cruzan y un mismo antepasado puede aparecer en diferentes ramas
Pero no me interesa la cifra exacta
Me interesa el vértigo que provoca
Miles de existencias
Miles de encuentros, cuerpos, embarazos, separaciones, viajes, deseos, errores, enfermedades, supervivencias y coincidencias
Habría bastado con que una sola de esas historias hubiera tomado un rumbo completamente diferente para que, probablemente, yo no estuviera aquí
Y esto cambia radicalmente para mí el concepto de protección
No porque necesite creer que miles de espíritus están literalmente detrás de mí dirigiendo mi vida
No necesito saberlo
Me basta algo mucho más concreto:
la vida consiguió llegar hasta mí
Cuando pienso en mis ancestros no pienso solamente en amor
Cuando pienso en quienes estuvieron antes que yo siento raíces
Estructura
Seguridad
La sensación de estar sostenida
Pero también siento dolor
Muchísimo dolor
Un dolor que desde siempre he percibido, de alguna manera, como heredado
Cuando era niña tenía momentos de llanto profundísimo
Recuerdo la tristeza, pero sobre todo recuerdo no saber explicarles a mis padres de dónde venía
No tenía palabras para contarla
Durante la adolescencia aquel sentimiento tomó otra forma
Sentía con enorme intensidad el sufrimiento de mi familia y, al mismo tiempo, una profunda impotencia: el deseo de aliviar lo que veía y la imposibilidad de hacerlo
Después apareció otra necesidad
Ser vista
Ser ambiciosahacerdemostrarconvertirme en alguien
Como si tuviera que merecer mi propia existencia
Como si para recibir atención tuviera que crear algo suficientemente grande como para justificar mi lugar en el mundo
Hoy puedo mirar a aquella chica desde otra perspectiva
Y preguntarme cuánto de aquello que consideramos exclusivamente "nuestro" realmente empieza con nosotros
No necesito convertir esta pregunta en una verdad absoluta
Prefiero dejarla abierta
No quiero sanar a mis muertos
Hay una frase que escuchamos constantemente en el mundo espiritual:
sanar a nuestros ancestros
Y aquí necesito hacer una distinción
No sé si hemos venido al mundo para sanar a quienes vivieron antes que nosotros
Quizá ni siquiera tengamos ese poder
Y quizá haya algo profundamente presuntuoso en imaginar que podemos corregir retrospectivamente miles de vidas que apenas conocemos
No quiero convertir a mis ancestros en otro proyecto espiritual que arreglar
Prefiero otra imagen
Continuar
Recibir algo y llevarlo un poco más lejos
No borrar su dolor, sino impedir que el dolor sea lo único que siga viviendo a través de mí
No expiar
No salvar
No pagar deudas invisibles
Vivir
Quizá esta sea una de las formas más radicales de gratitud hacia quienes no pudieron hacer todo aquello que hubieran deseado
Entonces, ¿por qué buscamos tan lejos?
Esta pregunta no es un ataque a la religión
Ni tampoco a la espiritualidad
No me interesa decidir si está bien rezarle a una Virgen, a Buda, a una divinidad hindú, a un santo, una diosa, un arquetipo o cualquier otra figura a través de la cual alguien consiga relacionarse con lo sagrado
Me interesa otra cosa
¿Por qué a menudo conocemos mejor los nombres de los dioses que los de nuestros bisabuelos?
¿Por qué sabemos construir altares dedicados a figuras pertenecientes a culturas lejanas y nos cuesta tanto volvernos hacia nuestra propia historia?
Quizá porque los dioses son más fáciles
Los arquetipos no nos abandonaronno cometieron los errores de nuestros padresno tuvieron adiccionesno fracasaron en sus matrimoniosno callaronno nos hirieron
Nuestros ancestros, en cambio, fueron seres humanos
Y precisamente por eso me interesan
No quiero idealizarlos
Entre esos miles de personas habrá habido personas maravillosas y personas terribles
Personas capaces de amar y personas incapaces de hacerlo
Víctimas y verdugos
No necesito convertirlos en santos para reconocer algo elemental:
sin esa cadena imperfecta, yo no estaría aquí
Octubre, el 31 de octubre y la memoria de los muertos
Quizá también por eso este pensamiento llega en octubre
Nos acercamos a un periodo del año en el que diferentes culturas y tradiciones han situado celebraciones relacionadas con los muertos, los ancestros y la relación entre lo visible y lo invisible
Para muchos, el 31 de octubre se ha convertido en Halloween
Pero detrás de su imaginario contemporáneo existen tradiciones estacionales más antiguas relacionadas con la muerte, la memoria y la entrada en la parte oscura del año
Y a mí me interesa sobre todo una cosa:
recordar
No necesariamente evocar
No necesariamente invocar
Recordar
Quizá este año mi altar no necesite una divinidad
Quizá baste una fotografía
Un nombre
Una vela
O incluso un espacio vacío dedicado a todos aquellos cuyos nombres se perdieron
Porque nunca sabremos quiénes fueron la mayoría de las personas que contribuyeron a nuestra existencia
Y, sin embargo, estuvieron aquí
No me siento sola ante la vida
Cuando intento describir lo que siento al pensar en quienes vinieron antes que yo, siempre regreso a la misma imagen
Me siento sostenida
Acompañada
Como si detrás de mí hubiera una multitud animándome en silencio
No un ejército que me exige algo
No miles de muertos entregándome deudas que pagar
Todo lo contrario
Es casi como si dijeran:
Ve
Puedes llevarlo un poquito más lejos
Un pequeño fragmento de aquello que ellos no tuvieron tiempo, posibilidades, libertad o herramientas para realizar
Y quizá aquí cambie todo
No tengo que merecer mi existencia a través de lo que consigo
Ya existo porque miles de vidas, voluntaria o involuntariamente, me entregaron la posibilidad de estar aquí
Lo que haga con esa posibilidad viene después
No es el precio de mi existencia
Es su continuación
Así que quizá, antes de levantar los ojos al cielo buscando a alguien que nos proteja, podríamos hacer algo mucho más sencillo
Darnos la vuelta
Mirar simbólicamente a esa multitud detrás de nosotros
Y recordar que somos el último punto visible de una historia que empezó muchísimo antes
Quizá no tengamos que elegir entre los dioses y los ancestros
Pero de vez en cuando merece la pena recordar de dónde venimos
Porque antes incluso de decidir en qué creer existe una verdad mucho más elemental:
alguien sobrevivió el tiempo suficiente para que tú pudieras nacer
Y antes de esa persona, alguien hizo lo mismo
Y alguien antes todavía
Hasta llegar a ti
Quizá los dioses que seguimos buscando tan lejossiempre estuvieron mucho más cerca de lo que pensábamos




Comentarios